domingo, 6 de abril de 2014

Rutina para dormir

Una de las mejores formas de lograr que los pequeños se tranquilicen y se vayan a la cama es crear una rutina regular para la hora de dormir, en la que participen mamá y papá, y que les permita entender que el dormir es una manera alegre y reconfortante de terminar el día. Los bebés y los niños pequeños disfrutan del carácter predecible de una rutina. Si todas las noches realizas las mismas actividades antes de ir a la cama, lo ayudarás a entender que está todo bien y que es hora de dormir.

No todas las rutinas para la hora de acostarse pasarán la prueba del tiempo. Si algo se fija en la mente de tu hijo, lo va a esperar y, ¿de verdad quieres cantarle las mismas canciones noche tras noche? Si no eliges tu rutina con cuidado seguramente desués te arrepientes.
 
Algunas actividades comunes en este tipo de rutinas son:

  • Un baño tibio y algunos mimos después de ponerle un pijama limpio.

  • Leerle uno de sus libros favoritos o escuchar música relajante.

  • Su canción favorita, cantada por mamá, papá o algún familiar.

  • Arroparlo bien con su muñequito, manta o animal de felpa favorito.

  • Un masaje suave en la espalda.

Establece una hora relativamente fija para ir a la cama y un orden predecible de los acontecimientos. A los niños de corta edad les hará bien un aviso con media hora de anticipación y luego, otros 10 minutos antes de la hora de dormir. Si los sorprendes anunciando que es hora de que se vayan a la cama, se resistirán aún más a dejar lo que están haciendo en ese momento. Es importante que la rutina se lleve a cabo en la habitación del pequeño o en los lugares donde duerma.

No estimules en exceso a tu hijo poco antes de que se vaya a la cama. Si se trata de un bebé muéstrale sólo su juguete favorito para que se quede tranquilo. El quitar los juguetes le indicará que es hora de que se duerma. En el caso de un niño más grande, no le permitas ver televisión antes de dormir.

En el caso de un bebé de 10 meses, la rutina debe durar sólo algunos minutos, mientras que con un chico que empieza a caminar, lo apropiado es entre 15 y 30 minutos. Más de 30 minutos es demasiado.


Es importante que tu hijo aprenda a distinguir entre el día y la noche y que entienda que la noche es para dormir. Si se despierta y está oscuro, se dará cuenta de que aún no es hora de levantarse. Si dejas encendida una luz brillante, podrías confundirlo.

Si bien es cierto que succionar algo ayuda a tranquilizar al bebé para que se duerma, el tomar leche o jugo durante toda la noche impregna su dentadura con azúcares que provocan caries. Además tomar líquidos mientras está acostado puede predisponer a la acumulación de líquido en los oídos. Por último, si tu hijo se acostumbra a quedarse dormido con un biberón en la boca, le será más difícil dormirse si se despierta a la noche y no lo encuentra o ésta está vacía.

Si se encuentra enfermo o en un período de mucha tensión, no hay ningún problema en cambiar un poco las reglas en cuanto la hora de acostarse. Pero no elimines toda la rutina. Por ejemplo, podrías leerle dos cuentos en lugar de uno, pero no lo dejes quedarse dormido frente al televisor.

Algunos padres están convencidos de que los bebés se despiertan varias veces durante la noche porque no quedan satisfechos con una dieta líquida. Sin embargo, la leche materna o fórmula es el alimento ideal durante los primeros seis meses de edad. En realidad, los alimentos sólidos no hacen que el bebé duerma mejor a la noche, así que no se los des antes de que tenga seis meses, a menos que te lo recomiende su médico.


La hora de dormir debe ser un momento especial para tu hijo. No le restes importancia ocupándote de otras cosas mientras lo acuestas. Ambos se sentirán más felices si te concentras únicamente en él mientras lo mimas, lo bañas o le lees algo cada noche.

Disfruta de un bebé sano y feliz.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario