lunes, 7 de abril de 2014

Primeras veces: ¡¡mi bebé va a dejar el pañal!!

Masajes para tu bebé


Estas técnicas funcionan con todos los bebé que aún no saben gatear. Es mejor no dar un masaje justo antes o después de una comida o cuando tu bebé necesita hacer una siesta. Cuando creas que es el momento apropiado, extiende una toalla en el piso y pon al lado un cuenco con aceite vegetal o alguna crema hidratante recomendada por el pediatra.

Es buena idea empezar con sus piernas, porque son menos sensibles que otras partes de su cuerpo. Ponte un poquito de aceite en las manos, agárrale un muslo con ambas manos y empuja hacia abajo primero con una mano y luego con la otra, apretando suavemente. Repite lo mismo en la otra pierna.

Tómale un pie y gíralo suavemente en círculos unas cuantas veces en cada dirección. Después acaricia con una suave presión la parte de arriba de su pie desde el tobillo hasta los dedos. Repite lo mismo en el otro pie. Con tus pulgares haz movimientos circulares en toda la planta de cada pie.

Para terminar con los pies, agarra un dedo del pie entre tu pulgar y tu dedo índice y estira muy suavemente hasta que tus dedos resbalen al final del suyo. Repítelo con sus diez deditos.
 
Toma uno de sus brazos y haz un suave movimiento desde su axila hasta su muñeca. Después toma su mano y gira su muñeca suavemente en círculos unas cuantas veces en cada dirección. Cambia de brazo y repite lo mismo.

Traza diminutos círculos en toda la palma de cada mano con tus pulgares.

Agarra suavemente un dedo de su mano entre tu pulgar y tu dedo índice y estira, hasta que su dedito se resbale de entre los tuyos. Repítelo con sus diez dedos.

Junta tus manos en el gesto de rezar sobre su corazón. Después abre tus manos y muévelas hacia los lados apretando muy suavemente con tus palmas planas sobre su pecho. Repítelo varias veces.

Pon una mano plana sobre la parte superior de su pecho. Acaríciale suavemente hacia abajo hasta llegar a sus muslos. Repite este movimiento varias veces, alternando ambas manos.

Pon a tu bebé sobre su pancita. Traza círculos diminutos con las puntas de tus dedos, a cada lado de su espina dorsal, desde el cuello hasta las nalgas.

Acaba con unas caricias largas y firmes desde sus hombros hasta sus pies. Cuando termines, ponle el pañal y abrázalo o dale el pecho. Probablemente tu bebé se quedará dormido de inmediato.

Primeros pasos

Antes de los primeros tropiezos el bebé se prepara durante sus primeros nueve meses de vida para pasar de estar acostado a estar sentado, esto se produce en el momento justo ya que su curiosidad por tocar, ver y oler es más grande. Gateando o de pie, no importa siempre que se desplace a su manera. Puedes ayudar a tu bebé pero a su ritmo; hasta los 20 meses no hay ninguna prisa. 
Para hacer sus primeros pasos, antes hay que desarrollar el músculo.
Primera etapa: calentamiento de abdominales y brazos.

En sus primeras semanas tras nacer, el pequeño tonifica su cuello y su espalda. Lo más importante es estar preparado para las sesiones intensivas de gimnasia que empezarán cuando cumpla 4 meses.
Rutina de entrenamiento: pedaleos con las piernas, aleteos con los brazos, balanceos de
costado, todos ellos excelentes movimientos para los abdominales.
El resultado es que tu pequeño campeón ya puede apoyarse en sus antebrazos y levantar la cabeza. Empujado por la curiosidad de descubrir el universo fascinante que lo rodea, el bebé se entrena para girar por completo sobre sí mismo. Sus esfuerzos provocarán la risa en sus padres lo cual le encanta al pequeño.
Segunda etapa: estirarse, girarse, rodar y sentarse.

La recompensa: Una promoción bien merecida porque este gimnasta excepcional ahora mantiene el torso bien recto, alarga los brazos hacia los objetos y toma conciencia de la presencia y la utilidad de su cuerpo para lanzarse a la conquista del mundo por sí mismo.

Tercera etapa: sentarse, darse impulso y ponerse en pie.

Entre los 9 y los 12 meses, el bebé pone en práctica estrategias para alcanzar los objetos que quiere. Son los primeros gateos, las primeras experiencias arrodillado y de pie agarrado a la mano de papá y mamá. Si su equilibrio no está asegurado, el bebé coge confianza en sí mismo alternando las posiciones de pie y sentado.

Cuarta etapa: de pie, un paso, dos pasos y sin caerse.

¡Lo consiguió!

Sólo le queda lanzarse solo con determinación. Sus primeros pasos serán inolvidables para él y para sus papás.
Pequeños trucos para ayudarles
    1. Calzado adecuado:
    En casa, opta más bien por que vaya descalzo sobre superficies blandas y a la vez firmes para sus piececitos. 

    Fuera de casa, opta por calzado flexible y ligero, con un empeine reforzado y cordones para mantener firme el pie.
    2. Ayúdale a caminar, de tal forma que no tenga los brazos demasiado altos porque eso lo desequilibra.
    3. Los juguetes: elige uno sólido y ligero a la vez, equipado con ruedas semibloqueadas.
    4. ¿Andadores?
    Los pediatras y los especialistas en psicomotricidad desaconsejan los andadores porque se piensa que pueden limitar el uso de las piernas y las caderas para desplazarse y fomentar una mala postura del puente del pie. Otra razón invocada es que pueden dar lugar a muchas caídas con fuertes golpes en la cabeza.

    domingo, 6 de abril de 2014

    Papilla especial

    Es ideal para mejorar la digestión de tu bebé, además es muy nutritiva ¡vamos anímate a preparar esta deliciosa papilla de pollo y peras!

     La preparacón dura 20 minutos y necesitarás solo tres utensilios: una batidora, una cazuela y un cuchillo.

    Entre los ingredientes tenemos: 1 papa, 1/2 calabacin, 1 pera, 1/2 pechuga de pollo y 1 taza de caldo de verduras.

    Para prepararla sigue los siguientes pasos:
    1. Pela la patata, el calabacín y la pera, y luego córtalos en trozos.
    2. Colócalos en una cazuela con el caldo de verduras y pon todo a hervir durante 10 minutos.
    3. Pasado el tiempo, incorpora trozos de pechuga de pollo y deja cocinar otros tres minutos.
    4. Utiliza la batidora para mezclar los alimentos y triturarlos bien, incorpora a esta mezcla un poco de caldo. 
    5. ¡Listo para servir!
    Estimula el gusto por los vegetales de tu bebé desde temprano así se mantendrá saludable, y un bebé saludable es una mamá feliz.

    Rutina para dormir

    Una de las mejores formas de lograr que los pequeños se tranquilicen y se vayan a la cama es crear una rutina regular para la hora de dormir, en la que participen mamá y papá, y que les permita entender que el dormir es una manera alegre y reconfortante de terminar el día. Los bebés y los niños pequeños disfrutan del carácter predecible de una rutina. Si todas las noches realizas las mismas actividades antes de ir a la cama, lo ayudarás a entender que está todo bien y que es hora de dormir.

    No todas las rutinas para la hora de acostarse pasarán la prueba del tiempo. Si algo se fija en la mente de tu hijo, lo va a esperar y, ¿de verdad quieres cantarle las mismas canciones noche tras noche? Si no eliges tu rutina con cuidado seguramente desués te arrepientes.
     
    Algunas actividades comunes en este tipo de rutinas son:

    • Un baño tibio y algunos mimos después de ponerle un pijama limpio.

    • Leerle uno de sus libros favoritos o escuchar música relajante.

    • Su canción favorita, cantada por mamá, papá o algún familiar.

    • Arroparlo bien con su muñequito, manta o animal de felpa favorito.

    • Un masaje suave en la espalda.

    Establece una hora relativamente fija para ir a la cama y un orden predecible de los acontecimientos. A los niños de corta edad les hará bien un aviso con media hora de anticipación y luego, otros 10 minutos antes de la hora de dormir. Si los sorprendes anunciando que es hora de que se vayan a la cama, se resistirán aún más a dejar lo que están haciendo en ese momento. Es importante que la rutina se lleve a cabo en la habitación del pequeño o en los lugares donde duerma.

    No estimules en exceso a tu hijo poco antes de que se vaya a la cama. Si se trata de un bebé muéstrale sólo su juguete favorito para que se quede tranquilo. El quitar los juguetes le indicará que es hora de que se duerma. En el caso de un niño más grande, no le permitas ver televisión antes de dormir.

    En el caso de un bebé de 10 meses, la rutina debe durar sólo algunos minutos, mientras que con un chico que empieza a caminar, lo apropiado es entre 15 y 30 minutos. Más de 30 minutos es demasiado.


    Es importante que tu hijo aprenda a distinguir entre el día y la noche y que entienda que la noche es para dormir. Si se despierta y está oscuro, se dará cuenta de que aún no es hora de levantarse. Si dejas encendida una luz brillante, podrías confundirlo.

    Si bien es cierto que succionar algo ayuda a tranquilizar al bebé para que se duerma, el tomar leche o jugo durante toda la noche impregna su dentadura con azúcares que provocan caries. Además tomar líquidos mientras está acostado puede predisponer a la acumulación de líquido en los oídos. Por último, si tu hijo se acostumbra a quedarse dormido con un biberón en la boca, le será más difícil dormirse si se despierta a la noche y no lo encuentra o ésta está vacía.

    Si se encuentra enfermo o en un período de mucha tensión, no hay ningún problema en cambiar un poco las reglas en cuanto la hora de acostarse. Pero no elimines toda la rutina. Por ejemplo, podrías leerle dos cuentos en lugar de uno, pero no lo dejes quedarse dormido frente al televisor.

    Algunos padres están convencidos de que los bebés se despiertan varias veces durante la noche porque no quedan satisfechos con una dieta líquida. Sin embargo, la leche materna o fórmula es el alimento ideal durante los primeros seis meses de edad. En realidad, los alimentos sólidos no hacen que el bebé duerma mejor a la noche, así que no se los des antes de que tenga seis meses, a menos que te lo recomiende su médico.


    La hora de dormir debe ser un momento especial para tu hijo. No le restes importancia ocupándote de otras cosas mientras lo acuestas. Ambos se sentirán más felices si te concentras únicamente en él mientras lo mimas, lo bañas o le lees algo cada noche.

    Disfruta de un bebé sano y feliz.


    Su primer baño


    Antes de su primer baño es preferible que se le caiga el cordón umbilical, lo que por lo general ocurre entre 10 y 14 días después del nacimiento.
    Cuando tu bebé esté listo puedes usar solo agua. Si usas jabón, asegúrate que sea especial para bebés para que no irrite su piel. 

    la mayoría de los pediatras recomiendan bañar a un bebé de pocos meses solo dos o tres veces a la semana sobre todo si parece no disfrutar del baño, realmente para los bebés  de tan corta edad no son necesarios los baños regulares.

    Si lo prefieres no hay inconveniente con un baño diario, si notas que tu bebé se calma cuando lo bañas puedes incorporar el baño como parte de su rutina a la hora de dormir. 

    Hasta que al niño no se le haya caído el resto del cordón umbilical (entre 10 días y tres semanas después de haber nacido), es mejor que lo bañes con una esponja para no mojar el cordón. Sigue estos pasos:

    1- Pon al bebé en una superficie plana y suave (sobre una toalla limpia). Ten a mano un recipiente con agua tibia y la esponja o paño con que lo lavarás.

    2- Mantén a tu bebé bien abrigado, expone sólo una extremidad a la vez y lávala suavemente. 

    3- Seca la zona con suavidad, sin frotar y continúa con la siguiente extremidad.

    4- Si mojas el resto del cordón umbilical, usa una toalla y sécalo con cuidado. 

    Una vez que se le termine de caer el cordón, tu bebé estará listo para un verdadero baño en la tina.

    Reúne todo lo que necesites antes de empezar:

  • Una toalla grande con capucha.
  • Un pañito suave.
  • Jabón de baño para bebé.
  • Sólo si es necesario, un champú especialmente formulado para evitar la irritación de los ojos.
  • Un peine o cepillo para bebé. 

  • Aunque mencione el jabón, no es necesario que lo uses siempre, ya que para quitarle la suciedad sólo necesitarás agua. El jabón puede eliminar los hidratantes naturales de tu bebé y resecar su piel.

    Bañar a tu bebé puede ser muy divertido, pero debes considerar dos aspectos para que también resulte seguro: la temperatura del agua y nunca dejarlo solo.

    Relájate cada vez te resultará más fácil y a tu bebé le encantará el agua.